
Antiguos Romanos Usaban Orina Humana Como Enjuague Bucal y Agente Blanqueador
Los ciudadanos romanos, especialmente aquellos que podían permitírselo, creían que el amoníaco en la orina era un antiséptico y blanqueador dental eficaz. Esta práctica, aunque repulsiva para los estándares modernos, era común e incluso gravada por los emperadores, lo que subraya las diferentes percepciones históricas de la higiene.