
Las mariposas prueban con sus patas para identificar las plantas hospedadoras.
Tienen quimiorreceptores en sus tarsos (patas) que les permiten 'probar' las hojas para determinar si son adecuadas para la puesta de huevos. Esta adaptación crucial asegura que sus larvas tengan una fuente de alimento apropiada inmediatamente después de la eclosión.