
Los diminutos tardígrados pueden sobrevivir al vacío del espacio y a la radiación extrema
Estos "osos de agua" microscópicos pueden entrar en un estado de animación suspendida, desprendiéndose hasta del 97% de su agua. Esto les permite soportar temperaturas desde -272°C hasta 150°C, una presión intensa y dosis de radiación 1.000 veces superiores a las que los humanos pueden tolerar.