A Jellyfish Protein Won a Nobel Prize in 2008
Green fluorescent protein, first isolated from the jellyfish Aequorea victoria, became a key tool for tracking molecules in living cells.
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Descubre la bioluminiscencia, el espectáculo de luz natural de los organismos vivos. Explora hongos luminosos, criaturas de las profundidades marinas y luciérnagas en este fascinante fenómeno.
Green fluorescent protein, first isolated from the jellyfish Aequorea victoria, became a key tool for tracking molecules in living cells.
Single-celled dinoflagellates flash blue when disturbed, which makes breaking waves and swimmers' movements glow at night.
In the open ocean's deep waters, bioluminescence is so common that a majority of animals are thought to produce light.
Deep-sea anglerfish carry a light-producing lure, and its glow comes from symbiotic bacteria living inside it.
The reaction is extremely efficient and produces almost no heat, which is why the light is often called cold light.
Cada cuerpo humano emite un tenue resplandor de luz visible producido por reacciones bioluminiscentes en los procesos metabólicos. Un estudio de 2009 de investigadores japoneses utilizando cámaras ultrasensibles confirmó que el cuerpo humano brilla con emisión de fotones aproximadamente 1.000 veces más débil de lo que el ojo desnudo puede detectar. El resplandor es más fuerte en la cara, el cuello y las manos, y sigue un ciclo diario — más brillante a última hora de la tarde y más tenue a primera hora de la mañana.
Cuando se siente amenazado, este cefalópodo de aguas profundas libera una nube de mucosidad pegajosa y brillante de las puntas de sus brazos. Esta deslumbrante distracción permite al calamar escapar al abismo oscuro, confundiendo a los depredadores potenciales en su entorno sin luz.
Aunque extremadamente tenue, el cuerpo humano emite continuamente luz visible, un fenómeno llamado bioluminiscencia, aunque es aproximadamente 1.000 veces más tenue que la sensibilidad del ojo desnudo. Es más fuerte por la tarde.
Nuestros cuerpos experimentan reacciones bioquímicas continuas que liberan fotones, lo que nos hace brillar débilmente. Esta bioluminiscencia es aproximadamente 1.000 veces más débil de lo que el ojo desnudo puede percibir, pero puede ser detectada con cámaras de alta sensibilidad, revelando un brillo humano oculto.