Las Híades, el cúmulo estelar abierto más cercano a la Tierra, forman la cabeza de Tauro.
Este cúmulo en forma de V de cientos de estrellas tiene una edad estimada de 625 millones de años y es visible sin telescopio. Es una característica clave que ayuda a localizar la constelación de Tauro en el cielo nocturno.
