
Tu cerebro consume una quinta parte del oxígeno y las calorías de tu cuerpo.
A pesar de representar solo alrededor del 2% de tu peso corporal, el cerebro es un órgano increíblemente intensivo en energía. Esta alta demanda alimenta sus funciones complejas, desde el pensamiento y la memoria hasta el control de todos los procesos corporales, incluso durante el sueño.